ENCUENTRO.
Pasillo. Cruce de miradas. Química. Tensión.
Y lo siguiente que recuerdo fue su mirada en mis pechos desnudos en su cama blanca.
No fuimos lento, fuimos directos, fue sexo duro, muy duro.
Era mediodía, ya cuando entré por la puerta de su casa y al verlo, noté la gran tensión sexual que ambos
teníamos, me puse nerviosa y a la vez muy cachonda. El piso era tipo loft, por eso, de un solo golpe de
vista lo tuve todo visualizado. El había preparado en la mesita de noche junto a su cama dos copas de vino
blanco, me hizo pasar a la habitación, intentaba darme conversación, no dejó de sorprenderme, ya que
quedó claro desde el principio que si quedábamos, no sería para hablar, solo habría sexo, sin dar pie a
tener sentimientos, nada de hablar, nada de conocernos, nada que no fuera solo y exclusivamente sexo.
Max mediría un poco más del metro setenta, tenía el pelo corto de color castaño, ojos verdes, moreno de
piel, usaba gafas de pasta negras, siempre recordaré la primera vez que lo vi con su bata blanca y el
fonendo en el bolsillo, irremediablemente me fijé en él, me atrajo y todos mis bajos instintos se apoderaron
de mi ser.
Una vez dentro de su habitación, se acercó a mí sigilosamente, me quitó la mochila dejándola en el suelo,
me invitó a sentarme en la cama y con un tono muy sensual me sugirió que me pusiera cómoda, me senté
en la cama y reparé en todos los detalles de la habitación, se sentó junto a mí y volvió a preguntarme sobre
mi trabajo, contesté que bien, pero guardando una pausa y mirándolo fijamente le volví a repetir que no
habíamos venido a hablar, contrariado y un poco sorprendido por mi contestación, mirándome a los ojos
me dijo que no imaginaba que fuera tan fría y directa, insistí en que esta invitación no era para hablar.
Sentados uno al lado del otro y ya más en silencio, empecé a sentir como se me aceleraba el pulso y su
cercanía me tensaba estrepitosamente creándose una gran tensión sexual, Estaba realmente cachonda, me
tomé de golpe la copa de vino, tenía sed. Me tumbé bocarriba, Max se quedó a mis pies, insistió en
preguntarme si estaba cómoda, le contesté que sí, despacito se tumbó a mi lado, mirándole con cierta ansia
le pregunté si nos íbamos a quitar la ropa o si íbamos a seguir vestidos por mucho tiempo, él me miró y
con cierto tono socarrón me dijo que podía empezar con él cuando quisiera.
Esa insinuación me dio un poder sexual tremendo que me encantó, empecé a tocarle la bragueta por encima
de los pantalones, noté su polla dura, muy dura, le desabroché el botón, bajé la cremallera y me sorprendió
ver su miembro erecto, directamente, apuntándome a la cara, no llevaba ropa interior, le pregunté y me
contestó de manera muy normal que él no usaba ropa interior, entonces me la metí en la boca y empecé a
chupársela como yo sabía y a él parecía que le gustaba. Me agarró por el pelo y empezó a controlarme,
ya no era dueña de mi boca, me la penetraba hasta que no tenía aliento, hasta la arcada, duro.
Me encantaba que él fuera quién me controlase, ya que me ponía aún más cachonda y me iba mojand
o cada vez más, mis gemidos le hacían poner su miembro más erecto y duro, parecía que le iba a reventar,
me encantaba.
Cada vez estaba más mojada, Max me tiraba del pelo, poniéndome a cuatro patas, se colocó detrás de mí
y no paró de embestirme con su polla. Me agarraba mis pechos muy fuerte, entonces hizo algo que me
extasió, empezó a masajear mi ano con sus dedos impregnados en lubricante y fue introduciéndolos con
habilidad dentro de mi trasero, sentí cierta alarma, mi experiencia anal hasta ese momento no había sido
muy positiva que digamos ya que la mayoría de tíos con los que había estado en general, no habían sido
muy diestros, al contrario, fueron muy torpes para follar por detrás, en cambio con Max estaba siendo
diferente. En conversaciones de sexo por WhatsApp que habíamos tenido días atrás, ya le avisé que si no
me gustaba, no repetiría jamás, pero así como me tocaba, como lo hacía, con el tacto que tenía me fui
relajando y me di cuenta que con diferencia era el único puto tío que sabía tocarme como nadie, él estaba
siendo el único que no me hacía daño y eso me ponía sobremanera muy cachonda mojándome y
mojándolo cada vez más.
Cuando ya hubo preparado mi culo, de manera suave noté la punta de su polla como se iba introduciendo
dentro de mí, no me dolía, al contrario, me producía un placer intenso, diferente, poco a poco empezó a
acelerar su ritmo y a follarme duro, muy duro el culo y era espectacular, no puedo describirlo porque
quedé traspasada de gusto, me encantaba, y me corrí, me corrí tanto que me temblaban las piernas.
Consciente, él acercándose a mi oído me susurró que le encantaba mi culo, le susurré entre gemidos y
espasmos de placer que si seguía haciéndolo así, lo tendría por mucho tiempo.
No había acabado todavía de estremecerme cuando me agarró fuerte de los hombros echándome hacia atrás
encima de la cama, y poniéndose encima de mí, pude ver sus dos tatuajes que me llamaron la atención,
uno estaba en un costado y el otro en el antebrazo, nunca pensé que Max llevase tatuajes. Sus embestidas
eran tan fuertes que enseguida dejé de fijarme en sus tatoos, lo hacía fuerte, sin miramientos, subió mis
piernas por su pecho hasta sus hombros y siguió follándome rápido y duro, extasiados volvió a cogerme
de la cabeza con fuerza y me volvió a introducir su polla dura en la boca, se la chupé con ansia, con ganas,
quería que me cupiera toda pero me atragantaba porque el ansia de querer tenerla toda dentro de mi boca
hasta mi garganta me producía arcadas de placer, él consciente se excitaba más y más hasta que decidió
correrse en mi cara, esa sería la primera vez que se correría ese mediodía.
Al acabar, se tumbó a mi lado, me limpió con cuidado y cariño con papel, me ofreció ducharme pero le
dije que no, que estaba bien, no insistió porque volvió a mirarme, dejándome claro que no le importaba ya
que iba a volverme a follar.
Hicimos una pausa, nos quedamos relajados y Max medio dormido, me abrazó. Me sentí incómoda entre
sus brazos, no estaba a gusto, no quería que me abrazase, era sexo, solo sexo. No entendía nada.
Se durmió, e intenté irme de su lado, solo quería coger mis cosas y salir por la puerta, pero no pude, me
tenía agarrada, aparté su brazo de mí, pero se despertó, mirándome fijamente se disculpó por haberse
quedado dormido, se duchó para despejarse, me pidió que me metiera con él en la ducha, y me dieron ganas
de meterme con el en la ducha, en realidad yo no queria que ese dia terminase nunca, ya que tenia todo lo
que me estaba gustando en un mismo ser, cuando me metí con el en la ducha me mojaba el pelo, me
acariciaba, me cuidaba con cariño y yo pensaba que estaba chalado, el agua se deslizaba por nuestros
cuerpos, pero yo tenía ganas de follar y en vez de tantas caricias prefería que me empotrase contra la
mampara del baño, quería dejarle claro que no quería cursilería, solo sexo y me metí su polla en la boca,
seguía atragantándome con cada embestida, ante la situación, decidimos ir al sofá, nos secamos un poco y
nos fuimos al sofá, me puse de rodillas en el suelo y mi cuerpo encima del sofá, él se colocó detrás de mí y
me folló con fuerza y con el ritmo preciso, tanto por la vagina como por el culo, me tiraba del pelo,
gritábamos, chillábamos, el sudor volvía a cubrir nuestros cuerpos y me encantaba, se corrió en mi culo, y
me gustó!, Tras el derroche de energía y éxtasis, me susurró al oído diciéndome que quería probar más
cosas conmigo, le respondí que podía probar todo lo que quisiera mientras solo fuera sexo, me miró
fijamente y con cara seria, me dijo que era muy fría y seca. Quiso besarme y me aparté (aunque yo me
moría porque me besara), para mí, un beso era y es un sentimiento y no estaba dispuesta a besarle, ni a él,
ni a nadie. (Ya que en relaciones anteriores lo habia pasado fatal al entregarme) Quise hacerme la fuerte,
pero en realidad era la débil.
Mientras nos vestíamos, me quiso invitar a comer, no me lo pensé, le dije que otro día, no quería tener
ningún formalismo, nada de sentimientos, me marché y al despedirme nos dimos dos besos, me abrió la
puerta y me fui. Seguimos en contacto.
Comentarios
Publicar un comentario